EDUARDO LÓPEZ LAFUENTE
Reus, Tarragona, España (6 de agosto de 1969)
Traductor
Articulista
Correo

Nací el 6 de agosto de 1969 en Reus, el mediano de tres hermanos de una familia de clase trabajadora. Leer fue algo natural para mí desde siempre, no hay un momento en mi infancia que no me recuerde con un tebeo o libro en mis manos. Gracias a tener un hermano cuatro años mayor que también era un gran lector nunca faltó lectura en casa. No tengo conciencia de cuando cogí un tebeo por primera vez, pero apuesto a que con seis meses ya debía de tener uno entre manos. Entre mi primeras lecturas infantiles se encuentran los tebeos de humor de la escuela Bruguera, los clásicos de Disney (primero en la fabulosa colección Dumbo y más tarde en la mítica Don Miki), tebeos de aventuras tipo El Corsario de Hierro o los librocómics de la editorial mejicana Novaro (Superman, Batman), donde tuve mi primer encuentro con los superhéroes, genero que me fascinó desde el principio. Pero mi vida cambiaría para siempre cuando descubrí los tebeos de la Editorial Vértice que, a finales de los setenta, publicaba los cómics Marvel ya en su volumen 3. Recuerdo perfectamente que yo hacía segundo de primaria, con siete años, cuando un compañero de clase me comentó que había un superhéroe que se llamaba Spiderman que molaba mucho más que Superman. Intrigado, decidí echar un vistazo a uno de esos tebeos en el quiosco donde mi madre me dejaba toda las tardes después del colegio sentado en un rincón leyendo, previa propina al quiosquero, y ella se iba a trabajar. En aquellos tiempos, a mediados de los años setenta, el concepto de bibliotecas infantiles, extraescolares, servicios de acogida, etcétera, era algo impensable, y menos aún para la clase trabajadora. Pero las horas que pasé todas las tardes en ese quiosco durante una parte de mi infancia forjaron mi pasión por la lectura, la imaginación, y parte de lo que soy ahora. Creo que nunca fui tan feliz como en aquellos instantes de lectura infantil.

Pero volviendo a Spiderman, aquel día cogí uno de esos tebeos con portadas extrañas y pinta de dar miedo, así como para mayores (eran en blanco y negro), que no había tocado nunca hasta entonces, y me dispuse a leerlo... Y no me gustó nada. En primer lugar la historia venía de un “continuará” del número anterior, con lo cual ya empezaba un poco perdido. Y era una historia oscura, distópica, con personajes raros, y un dibujo también raro, al menos a mi ojos infantiles. Y después de la primera historia venía una segunda que era imposible de entender porque no tenía principio, una cosa rarísima. Decidí que esos tebeos en blanco y negro tan extraños y sin sentido no molaban nada, y que no los leería más. Ese tebeo que me causó tan mala impresión era el Super Héroes vol.2 #61 de Vértice, de febrero de 1977, y recopilaba los números Marvel Team-Up Vol.1 #46 y Marvel Team-Up Vol.1 #47, una colección menor bastante floja ya de por sí. Pero es que encima el número 46 continuaba del anterior, y luego, para más inri, había un crossover en medio que Vértice se saltó. Entre Marvel Team-Up Vol.1 #46 y Marvel Team-Up Vol.1 #47, tenía que haber ido el Marvel Two-In-One Vol.1 #17, sino la historia carece de sentido. El resultado era que leer ese número es el equivalente a leer los capítulos dos y cuatro de un libro. Resulta difícil hacerse a la idea del regusto negativo que ese primer tebeo de Vértice dejó en mí.

Sin embargo, días después, en una de esas tardes, vi otro tebeo de ese extraño personaje en el quiosco, la portada me llamó la atención, y decidí darle una segunda oportunidad. Se trataba del Spiderman vol.3 #24 de Vértice, también de febrero de 1977, “Las Alas del Buitre”, el tebeo que cambiaría mi vida para siempre. Me sumergí en esas páginas como no había hecho antes nunca. La historia, el dibujo, la emoción (esta vez el héroe sí parecía que podía morir en cualquier momento, a diferencia de los tebeos de Novaro), los personajes secundarios, la ambientación, los diálogos, los sentimientos, el romance... Todo me resultó absolutamente fascinante y maravilloso. No tenía absolutamente nada que ver con ese tebeo tan raro que había leído hacía unos días. Pero claro, aquí estaban Stan Lee y John Romita Sr. en su mejor momento creativo. A partir de entonces me convertí en un fan irredento de todo lo que llevara el sello Vértice/Marvel, sin abandonar mis otras muchas lectura de todo tipo. Pero Marvel era mi pasión, muy a pesar de mi madre, que siempre vio esas lecturas como algo nocivo y pernicioso, quedando completamente prohibidas en casa. Pero me fui apañando como pude a base de triquiñuelas y mucho sufrimiento.

Después de Vértice llegarían Bruguera (y sus desaguisados), Surco, y por fin, Comics Fórum, editorial que gracias a sus artículos, correos y buen hacer, fomentarían aún más mi pasión por Marvel, comprando y leyendo todo lo que podía al respecto, suscribiéndome a fanzines, como el Clan Marvel, e iniciando pronto mis peregrinaciones a Barcelona a librerías de nuevo y de segunda mano para comprar comics USA, revistas americanas de información, libros teóricos en inglés y números atrasados de Vértice, y también a acudir a mis primeros salones del cómic.

Tras la secundaria, cursé Historia/Historia del Arte con la idea de dedicarme a algo relacionado con el mundo del cómic en el futuro, ya que era mi gran pasión, y pensé que una carrera de letras era lo ideal, además dicha carrera se podía cursar en Tarragona, donde vivía. Al acabar la carrera me encontré con que las opciones laborales eran escasas, por lo cual al cabo de unos pocos años decidí cursar Magisterio de Inglés, ya que era una lengua que dominaba perfectamente, por no haber dejado de estudiarla nunca y por mis múltiples lecturas en dicha lengua. Pero resulta que cuando acabé magisterio ya había empezado a trabajar para Planeta/Fórum como articulista y traductor prácticamente a jornada completa, tras haber mantenido contactos son Sergi Gras, quien tras hacerme unas pruebas decidió que tenía el nivel de inglés y de conocimientos Marvel necesarios para trabajar de colaborador. Como he dicho, el volumen de trabajo creció para mí y me dediqué algunos años en exclusiva a trabajar como traductor/articulista, primero directamente para Sergi Gras, luego para Alejandro Viturtia, y más tarde ya, a través de diversos packagers. Entre esos muchos trabajos destacan la traducción y el correo de lectores de series como el Thor de Dan Jurgens y John Romita Jr., la traducción y el correo de lectores de Gen 13, la traducción de la Biblioteca Marvel: Los 4 Fantásticos, la Biblioteca Grandes del Cómic: Drácula o la Biblioteca Marvel: Nova, la traducción del Héroes de Alquiler de Pasqual Ferry, Pantera Negra: La Presa de la Pantera, el Balder de Walt Simonson, la serie de Ka-Zar de Mark Waid y Andy Kubert, los crossovers Amalgam entre Marvel y DC, el Cage de Brian Azzarello y Richard Corben o el Thor de Kurt Busiek y Steve Rude. También escribí decenas de artículos repartidos por una gran variedad de series.

Quizás el mejor recuerdo como profesional en esta mi primera etapa en Planeta/Fórum sea la traducción del libro El Arte de John Romita, ya que John Romita Sr. es un artista al que he idolatrado desde siempre y supuso mi primer contacto con Marvel en mi infancia. De modo que fue una gran satisfacción personal traducir su biografía. Lo mismo puede decirse de haber podido traducir al completo la etapa original de Stan Lee y Jack Kirby en Fantastic Four, un tebeo que amo profundamente y que considero la piedra angular de todo el Universo Marvel. Y cerramos esta trilogía de grandes experiencias con la traducción de todo el Shang-Chi de Doug Moench y Paul Gulacy, otro tebeo que me marcó muchísimo en mi preadolescencia, cuando lo leí editado en color por Surco. Fue también en este periodo a principios de los dos mil donde decidí empezar a trabajar como profesor de Inglés en Primaria, profesión que sigo desempeñando en la actualidad, y rebajar el volumen de mis colaboraciones para Fórum.

Tras la pérdida de derechos de Marvel por parte de Planeta/Fórum, seguí trabajando como colaborador para esta editorial, escribiendo artículos y traduciendo diversos tebeos de DC Comic como la serie de Clásicos DC: La Legión de Superhéroes, Clásicos DC: Batman, Nightwing, Transmetropolitan, Vigilante o Infinity Inc., entre otras.

Tras ese periodo trabajando en los cómics de DC, volví a iniciar mis colaboraciones con Panini realizando múltiples traducciones para los cómics de Marvel y también de otras editoriales americanas. Entre la multitud de trabajos que he realizado para Panini desde entonces, destaco la traducción integra de toda la serie de Shang-Chi, una colección que como ya he mencionado, adoro desde niño, y que supuso varios años de esfuerzo (son más de cien números), y es uno de los trabajos de los que más satisfecho y orgulloso me siento. Otros de mis trabajos en mi etapa para Panini son Estela Plateada: Renacimiento, Kate Bishop, Puño de Hierro, diversas miniseries de Lobezno y varios tomos recopilando series Marvel infantiles. Fuera de Marvel destacan Un Tren Llamado Amor, Turf, Ladykiller, ¿Quién es Jake Ellis?, Morning Glories, Sunstone, Sara y Proctor Valley Road. También he colaborado como traductor de clásicos de prensa norteamericanos para el editor portugués Manuel Caldas, en obras como Lance, Scorchy Smith y Casey Ruggles. Actualmente sigo trabajando como profesor de Inglés y colaborando como traductor para Panini. Y leyendo mucho. Todo lo que la vista me permite.

Cuesta creer que ya han pasado prácticamente veinticinco años desde mi primera colaboración para Fórum/Planeta, de la mano de Sergi Gras, a quien siempre le estaré agradecido por darme la primera oportunidad. Han sido años intensos, a nivel personal y profesional, pero siempre me quedará la satisfacción de haber cumplido en parte el sueño que tuve desde niño, que era participar de alguna manera en la edición de esos tebeos que tanto placer me dieron y me dan desde que los descubriese de la mano de Stan Lee y John Romita Sr. en “Las Alas del Buitre”.

Eduardo López Lafuente, Reus, 18 de diciembre de 2022.


Autobriografía y fotografías facilitadas por el autor.